En un día lluvioso en el barrio de Armourdale, en Kansas City (Kansas), Joe Bichelmeyer, copropietario de Bichelmeyer Meats, situado en el 704 de la avenida Cheyenne, se toma un descanso y sale afuera del lugar y se posa debajo del toldo rojo, para tomar un poco de aire fresco. Esta lluvia le recuerda el clima implacable que causó la devastadora inundación de 1951 que sumergió la tienda de su familia. Él tenía solo un año, pero escuchó la historia muchas veces con gran detalle de parte de su padre.
Bichelmeyer dice que “el río Kansas se desbordó tras las fuertes lluvias en el oeste. Así que el agua que bajaba por el río Kaw no tenía adónde ir, sino que se desbordó por encima de los diques”.
Durante años, las inundaciones devastadoras que han azotado el condado de Wyandotte han causado millones de dólares en daños a la propiedad y la infraestructura, además de la pérdida de vidas humanas. Ahora, el Gobierno Unificado del condado de Wyandotte y de Kansas City (Kansas) se han asociado con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos para elevar y mejorar el dique. Sin embargo, los residentes y los expertos señalan que la infraestructura subterránea obstruida y centenaria es otra de las causas de las inundaciones recurrentes.
La inundación de 1951 causó daños por un valor de 800 millones de dólares y 28 personas perdieron la vida. Se llevó a cabo una reconstrucción masiva en Argentine, Armourdale y West Bottoms.
En la década de 1950, la familia de Shelly Eickhoff manejaba varios negocios en la zona. Treinta años más tarde, compraron una ferretería del 1895. Hasta arriba en el segundo piso, hay una marca que indica el nivel máximo alcanzado por las aguas en 1951.
Eickhoff dice que “cuando mi papá compró el edificio, se negó a dejarnos pintarlo. Eso dejó las marcas reales de la inundación, que muestran hasta dónde llegó el agua”.
Pero tanto Eickhoff como Bichelmeyer vivieron las inundaciones de 1993, consideradas unas de las más devastadoras de la historia reciente, según el Servicio Meteorológico Nacional. Cientos de viviendas quedaron prácticamente sumergidas bajo el agua . Miles de hectáreas de tierras de cultivo quedaron inundadas por el desbordamiento de los ríos. A kilómetros de distancia se descubrieron ataúdes y lápidas que fueron desenterradas de un cementerio por el agua.
Eickhoff cuenta, “mi familia lo había perdido todo. La casa de mi abuelo materno se vio afectada por la inundación aquí en Armourdale, y tardaron unos seis meses en reconstruirla”.
Eickhoff toma un momento para recuperar el aliento y secarse las lágrimas mientras recuerda cómo la familia retiró rápidamente el inventario de los estantes de la tienda. Dice que fue una subida y bajada de emociones.
Dice, “nos tomó 17 horas, y probablemente 40 personas se presentaron a ayudarnos a sacar todo de aquí. Gente que ni siquiera sabemos quiénes eran. Mantuvimos la tienda abierta. Le dimos a todos todo lo que necesitaban para que pudieran sacar sus cosas. Mi papá no les cobró nada”.
La ferretería tardó cuatro meses en reabrir.
La tienda de Bichelmeyer se salvó de los daños causados por el agua, pero su confianza en las medidas de prevención de inundaciones se desvaneció.
Dice que “fue motivo de gran preocupación. A uno le gustaría sentir que tiene un espacio seguro, que su negocio seguirá ahí y no se verá afectado por las inundaciones ni por ningún tipo de trastorno que el agua pueda causar”.
Técnicas de mitigación de inundaciones
En el 2021, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos, junto con el Gobierno Unificado del condado de Wyandotte y la ciudad de Kansas City (Kansas), puso en marcha el Proyecto de Diques de Kansas City. Este proyecto incluye mejoras en el actual sistema de diques de 27 kilómetros a lo largo de los ríos Kansas y Missouri. El proyecto tiene un costo de $529 millones de dólares y añadirá 1.5 metros de altura al borde del dique. El relleno de tierra compactada reforzará los diques de la presa. A lo largo de los bordes del dique, el Cuerpo de Ingenieros está excavando 120 pozos de alivio, diseñados para reducir la presión del agua.
En una fría mañana de marzo, la maquinaria pesada, entre la que se incluyen grúas gigantes y perforadoras, provocan un estruendo ensordecedor, mientras el Cuerpo de Ingenieros del Ejército excava los últimos tres pozos de alivio bajo el puente de la Avenida Central. La zona se encuentra cubierta de lodo debido a la lluvia de ayer. Craig Weltig, director de proyectos del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, afirma que desde las inundaciones de 1993 han estado realizando mejoras esporádicas en el dique.
Dice que “los estudios realizados muestran que las tormentas son más frecuentes o se han vuelto más intensas. Eso demuestra que tenemos que hacer algo para aumentar la capacidad del dique”.
En Kansas City, Kansas, hay tres de las denominadas “unidades de diques”, divididas según las comunidades que se encuentran detrás de ellas, entre las que se incluyen unas 30.000 personas en las zonas de Armoudale y Argentine. Gran parte de esta infraestructura, valorada en $10,000 millones de dólares, forma parte del sector industrial del Distrito Industrial Central. Weltig afirma que el trabajo realizado durante los tres primeros años del proyecto protegió gran parte del condado de Wyandotte en el 2024, cuando otras zonas del área metropolitana sufrieron inundaciones.
Weltig dice que “apenas estábamos comenzando a activar y cerrar las compuertas a lo largo del río. El agua nunca llegó a subir lo suficiente como para poner a prueba el dique; todo estaba en su lugar y funcionó”.
Pero en el año 2025 fue diferente. En julio se produjo un diluvio de 12 horas y se registraron hasta 25 centímetros de agua de lluvia, lo que provocó que los arroyos y ríos se desbordaran y se cerraran las autopistas. Los sótanos se inundaron y los automóviles quedaron sumergidos bajo el agua.
Los daños superaron el millón de dólares. Pero Weltig afirma que la causa de las inundaciones en el condado de Wyandotte no fue debido a que el agua haya sobrepasado al dique.
“La inundación del 2025 fue como un fenómeno interno en el que, ya sabes, en algunas zonas cayeron de golpe unos 23 centímetros de agua de lluvia. No se debió a una (ruptura del dique)”.
Lo que Weltig y otros descubrieron fue que el deterioro del sistema combinado de alcantarillado y de desagüe de aguas pluviales del condado provocaba que el agua, al subir de nivel, se desbordara por los desagües pluviales y las tuberías de alcantarillado, inundando calles, patios y negocios.
Agua desde adentro
Durante años, los residentes y los propietarios de negocios se han quejado de que las alcantarillas se desbordan incluso en fenómenos meteorológicos pequeños o de menor intensidad.
Shelly Eickhoff, que es parte de la familia dueña de la ferretería, lleva mucho tiempo señalando el impacto del deterioro de la infraestructura subterránea. Afirma que, “creo que ese problema (de la infraestructura subterránea) sigue siendo, en cierto modo, ignorado”.
Joe Bichelmeyer recuerda que aquel día de julio lo tomó por sorpresa.
Cuenta que, “de hecho, vi cómo la tapa de una alcantarilla salía disparada por los aires como un géiser de agua. Sin duda, fue algo único de ver en esta zona”.
Jeff Miles, director de servicios ambientales del Gobierno Unificado, conoce bien el problema del envejecimiento del sistema de alcantarillado y desagüe pluvial. Los antiguos sistemas combinados de alcantarillado y desagüe pluvial están hechos de metal, madera y arcilla. Algunos tienen más de 100 años y simplemente no pueden contener un exceso de agua.
Miles dice, “se desborda (hacia) las otras tuberías. Así que, a veces, en situaciones en las que hay un evento meteorológico que trae mucha agua, un evento de lluvias intensas, y las tuberías pluviales están completamente llenas, el agua corre hacia el río tan rápido como puede”.
El evento del 2025 costó a la ciudad casi $1.5 millones de dólares en reparaciones de infraestructura, pero se desconoce el costo total para los bienes personales de los residentes. Para evitar un aumento de las inundaciones provocadas por los sistemas de alcantarillado, el Gobierno Unificado ha firmado un decreto de permiso con el Departamento de Justicia y la Agencia de Protección Ambiental. El plan consiste en reemplazar los sistemas combinados a lo largo de un período de 25 años. El costo: $900 millones de dólares.
Pero Miles afirma que los residentes están contribuyendo al problema.
“En algunos barrios —comenta Miles— parecía haber más agua de la que habíamos visto antes. Y cuando entramos allí, encontramos mantillo (abono de hojas), objetos de los jardines de la gente, basura y escombros que obstruyen las alcantarillas”.
Miles explica que el agua no tenía por dónde salir.
El Gobierno Unificado está abordando el problema de varias maneras. La primera consiste en una flota de cuatro camiones equipados con una potente aspiradora y una manguera de agua a alta presión. Antes de cada pronóstico de lluvias intensas, los camiones salen a limpiar los desagües pluviales para que el agua pueda fluir. El gobierno también ha introducido un nuevo sistema de contenedores de basura. En lugar de dejar las bolsas de basura en la acera, donde pueden ser arrastradas fácilmente por los desagües, los residentes ahora tienen contenedores especiales que los trabajadores de gestión de residuos recogen.
De vuelta en la tienda de Bichelmeyer, la lluvia cae ahora con más fuerza. Mientras se disponía a volver al interior para seguir trabajando, dice que espera que las medidas de prevención de inundaciones permitan que su negocio siga funcionando plenamente durante otros 80 años. No solo por él, sino también por la gente que lo rodea.
Afirma que “cualquier medida de planificación previa o de trabajo que se pueda realizar para prevenir esas situaciones supone una ventaja para la comunidad empresarial y la comunidad residencial que aún permanece en estas zonas que se han inundado en numerosas ocasiones”.
Está previsto que el Proyecto de Diques de Kansas City esté terminado para el otoño del 2026.