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Si alguna vez has organizado una fiesta en casa, sabes todo lo que implica planificarla para que sea todo un éxito, y la mezcla de emociones entre la emoción y el agotamiento que conlleva.
Muchos residentes de Kansas City ya están sintiendo la resaca del Mundial, y los partidos ni siquiera han comenzado.
Daniel Sperry quien cubre el fútbol para The Kansas City Star dice, “no creo que nunca lleguemos a estar realmente listos. Aunque estamos lo más preparados que sea posible”.
Sperry es un amante de este deporte de toda la vida y admite que ha sido una tormenta de emociones ver a su ciudad natal, Kansas City, saltar al centro de la atención internacional por el evento deportivo más grande del mundo.
Sperry dice, “pensar que todo va a suceder aquí mismo es increíble”.
Una vez que dé inicio el torneo el 11 de junio, Kansas City acogerá 6 partidos, incluido uno de los cuartos de final. Además, las selecciones nacionales de cuatro países diferentes se alojarán y entrenarán en la zona: Argelia, Argentina, Inglaterra y los Países Bajos. La ciudad espera recibir una gran ola de viajeros internacionales, muchos de los cuales visitarán la región central del país por primera vez.
Al ser la más pequeña de las 16 ciudades anfitrionas, Kansas City fue la que más tuvo que hacer para prepararse, y en muy poco tiempo.
“El plazo era muy ajustado”, afirma Kathy Nelson, directora de la Comisión Deportiva de Kansas City y de Visit KC.
Nelson no solo está al frente de los preparativos del torneo en Kansas City, sino que también fue parte fundamental del equipo original que trabajó detrás de los escenarios para conseguir este honor en primer lugar. Es un proceso que ha llevado más de una década, y algo más.
Nelson dice, “ya sabes, cuando tienes la oportunidad de poner a tu ciudad en el escenario mundial, no puedes simplemente relajarte, llenar formularios con una X y decir: "Ya está, todo listo".
El primer intento de Kansas City de postularse como anfitriona para la Copa Mundial
Durante el último año, el podcast de KCUR, A People’s History of Kansas City, ha estado transmitiendo una miniserie sobre cómo Kansas City se convirtió en una ciudad futbolística. Es una historia de los desvalidos, no solo de esta ciudad, sino también del deporte en sí.
Al igual que en muchas ciudades de Estados Unidos, el fútbol soccer comenzó en Kansas City como un deporte de las comunidades de inmigrantes, que pasaron décadas luchando por conseguir atención, campos para jugar y financiación.
Fue Lamar Hunt quien realmente ayudó a que el fútbol soccer se popularizara. Hunt es muy conocido por sus logros con la Liga de Fútbol Americano, por traer a los Chiefs de Kansas City e incluso por nombrar al “Super Bowl”.
Pero también era un apasionado del fútbol soccer y lideró repetidos esfuerzos para establecer ligas de fútbol soccer profesional en los EE. UU. Además, a Hunt le encantaba especialmente la Copa Mundial.
Nelson afirma que “realmente hay que darle todo el mérito a la familia Hunt. Tenían la visión y la pasión necesarias para traer la Copa Mundial a Kansas City y celebrarla en el estadio de Arrowhead”.
En 1988, la FIFA anunció que por primera vez, los Estados Unidos sería sede de la Copa Mundial. Y Hunt, como buen empresario del mundo del deporte que era, quería que su ciudad y su estadio formaran parte del torneo de 1994.
En 1991, en una página entera Hunt publicó un anuncio en el The Kansas City Star: “¡Aficionados al deporte, ustedes pueden hacerlo realidad! ¡Ayuden a traer el Mundial de fútbol soccer de 1994 a Kansas City!”.
El anuncio animaba a los aficionados a llamar a un número de teléfono local comprometiéndose a futuro a comprar un asiento para apoyar a la ciudad: “¡No envíen dinero todavía! Solo dígannos que asistirán”. Si Kansas City fuera elegida como una de las ciudades sede, los lectores que confirmaran su asistencia tendrían prioridad para conseguir una entrada.
Hunt aprovechó esta campaña de mercadotecnia creativa para demostrar al Comité Organizador del Mundial que 20,000 personas se habían comprometido a llenar su estadio en tan solo 16 días.
Kansas City no logró clasificarse en aquel entonces. Sin embargo, de todos modos, nos beneficiamos del Mundial, ya que el torneo dio lugar a la creación de la Major League Soccer, de la que Kansas City fue miembro fundador.
La siguiente generación
Lamar Hunt falleció en el 2006 y, con el tiempo, su hijo Clark Hunt asumió el cargo de director ejecutivo de los Chiefs.
Al igual que su papá, Clark Hunt también está obsesionado con la Copa Mundial. Y en la década del 2010, Hunt se enteró de una nueva oferta de Estados Unidos para ser sede de la Copa Mundial.
“Kansas City tenía muchas cosas a su favor”, le dijo Hunt recientemente a Blair Kerkhoff, del Kansas City Star, en el podcast SportsBeat KC de KCUR.
Hunt no solo había aprendido algunas cosas al ayudar a su padre en el intento anterior de participar en la copa, sino que la ciudad había crecido y cambiado mucho en dos décadas. Para entonces, la ciudad contaba con su propio equipo profesional, el Sporting KC, y había ganado dos Copas de la MLS. Los Royals acababan de conquistar la Serie Mundial en el 2015.
Dijo, “así que, ya sabes, aquí había un fuerte ADN futbolístico y una historia de éxitos”.
Clark Hunt reunió a un equipo de personas que incluía a Cliff Illig, propietario del Sporting KC, y a Kathy Nelson.
Nelson recuerda que, “nos sentábamos con nuestro equipo, a veces a medianoche durante varias noches seguidas, para revisar el material que íbamos a presentar a la Federación de Fútbol de EE. UU. en ese momento para ser una ciudad anfitriona”.
El proceso de selección del país y las ciudades que organizará la Copa del Mundo es complicado, largo y no carece de controversias. En resumen, los países interesados presentan sus candidaturas con información detallada sobre cómo podrían gestionar logísticamente un torneo de este tipo, y los miembros de la FIFA —el organismo internacional que regula el fútbol soccer— votan para decidir.
Como es de suponer, esto está muy relacionado con las grandes empresas y la política. Este proceso de selección ha sido muy criticado por su falta de transparencia, el lavado de dinero y fraude.
Estados Unidos lideró una importante investigación por corrupción en contra de la FIFA en el 2015, alegando sobornos y comisiones ilegales por valor de cientos de millones de dólares, lo que condujo a decenas de acusaciones. Los dos últimos torneos de la Copa Mundial, celebrados en Rusia y Qatar, fueron muy criticados por violaciones de los derechos humanos, y la FIFA sigue en el punto de mira por los cuestionables salarios de sus ejecutivos, los continuos escándalos relacionados con el precio de las entradas y la estrecha relación entre su líder, Gianni Infantino, y el presidente Donald Trump.
A pesar de la mala reputación de la FIFA, muchos países ven la organización de este torneo como una gran oportunidad, una ocasión para atraer el turismo y la atención internacional.
En el 2018, la FIFA hizo el gran anuncio de que, por primera vez, tres países organizarían juntos el torneo de la Copa Mundial 2026: Estados Unidos, Canadá y México.
Lo cual dio inicio a una fase completamente diferente de la competencia: ¿qué ciudades participarían realmente en los partidos?
Asegurar la victoria
Dado que el Mundial del 2026 abarcará todo un continente, en lugar de un solo país, la idea era repartir tanto la carga como los beneficios. Y había 23 ciudades aspirantes que querían su parte del pastel.
Nelson dice que, a estas alturas, Kansas City ya había pasado la prueba varias veces, “cada vez teniendo que volver a presentar una candidatura y demostrar por qué debían tenernos en cuenta”.
Entonces, los representantes de la FIFA vinieron aquí para ver la ciudad con sus propios ojos.
Nelson dice, “por supuesto, habían estado en Nueva York, habían estado en Miami, y en Los Ángeles, pero realmente nunca habían estado en la región central del país. Así que, para nosotros, no solo teníamos que demostrar que podíamos ser sede de esto, sino que teníamos que mostrarles lo que estaba pasando en la ciudad para que realmente pudieran verlo”.
Esto fue en el 2021, un año después del cierre por la pandemia. También fue dos años antes de que Kansas City tuviera su nuevo aeropuerto, así que cualquiera que volara a la ciudad llegaba a la antigua terminal en forma de herradura, algo poco más elegante que una estación de autobuses.
Nelson y el equipo de la candidatura utilizaron algunas estrategias ingeniosas para fomentar una buena impresión, como reunir a amigos y familiares en el aeropuerto.
“Pusimos a todo el mundo con camisetas de fútbol o simplemente a gente que se viera llena de energía”, dice Nelson. “Y no intentábamos engañarlos de ninguna manera, pero sabíamos que teníamos que demostrar que nuestra ciudad era apasionada y capaz de hacer esto”.
Los organizadores también colgaron un anuncio de 27 metros de largo en una fachada de un edificio en el centro de la ciudad que decía: “Queremos la Copa del Mundial”. Y no fue casualidad que los representantes de la FIFA tuvieran una buena vista del letrero desde sus habitaciones de hotel.
La selección femenina de Estados Unidos se encontraba en Kansas City por esas mismas fechas, y también vieron el cartel.
“Y luego, de manera espontánea, publicaron en Twitter: “Oigan, Kansas City realmente quiere la Copa Mundial”. Así que todo eso ayudó a crear esa historia, esa imagen y ese sentimiento mientras estaban aquí”, recuerda Nelson.
El 16 de junio del 2022, la FIFA tenía previsto anunciar las ciudades anfitrionas definitivas, casi exactamente cuatro años antes del inicio del torneo. En ese momento, Kansas City seguía compitiendo con áreas metropolitanas más grandes como Denver, Baltimore, Orlando, Cincinnati y Nashville.
Nadie sabía cuál sería la elegida, ya que la FIFA mantiene su información estrictamente en secreto. Aun así, en lo que algunos podrían considerar una jugada arriesgada, los organizadores de Kansas City decidieron organizar una gran fiesta para ver el anuncio en el Power & Light District, invitando a toda la zona metropolitana a salir y ver el anuncio en vivo.
“Creo firmemente que ganamos juntos y perdemos juntos”, dice Nelson. “La ciudad había trabajado tan duro para llevarnos a ese punto en junio; que había un motivo para celebrar, fuéramos seleccionados o no. Les dije a nuestro personal, a mis amigos y a mi familia: tal vez necesite felicitaciones, o tal vez necesite un abrazo de consolación ese día”.
La primera sede en ser anunciada fue Kansas City. La multitud estalló en ovaciones.
WE GOT THE WORLD CUP! #KC2026 pic.twitter.com/rU6quCzaF4
— Mayor Quinton Lucas (@MayorLucasKC) June 16, 2022
“La ciudad va a lucirse en el 2026”, dijo el mariscal de campo de los Kansas City Chiefs, Patrick Mahomes, en un mensaje pregrabado que acompañó al anuncio. “Estamos ansiosos por dar la bienvenida a aficionados de todo el mundo al corazón de Estados Unidos y al estadio más ruidoso del mundo”.
Los dolores de cabeza debido a la organización de la fiesta de Kansas City
Entonces llegó el momento de ponerse a trabajar.
“Ahora que hemos sido premiados con la sede del Mundial, no nos podemos quedar parados por un año. Hay que darse prisa, porque el plazo para prepararnos era muy ajustado”, dice Nelson.
Eso significó formar el grupo KC2026, la organización sin fines de lucro encargada de la logística, como el transporte y el Festival de Aficionados de la FIFA, un festival de música y fiesta para ver los partidos que durará cinco fines de semana frente al Museo y Monumento Nacional de la Primera Guerra Mundial.
Kansas City tiene grandes expectativas puestas en este evento. La comisión deportiva estimó que los partidos y las festividades relacionadas atraerán a unos 650,000 visitantes a Kansas City este verano. Eso supone unas 150,000 personas más de las que viven normalmente en la ciudad, pero muchos se muestran escépticos respecto a esta proyección.
Las reservaciones de vuelos y de hoteles indican que Kansas City está muy por debajo de las proyecciones, incluso más que otras ciudades anfitrionas, y el valor de los boletos ha caído en picada.
En apenas el último año y medio, han ocurrido muchas cosas a nivel nacional que los organizadores de Kansas City no podían haber previsto y sobre las que no pueden hacer mucho. Por ejemplo, las estrictas restricciones de la administración Trump a los viajes desde ciertos países y su violenta campaña de deportaciones masivas contra los inmigrantes. Por no hablar de los precios récord de las entradas de la FIFA y su confuso sistema de sorteo.
Todos estos elementos parecen haber alejado a la gente del torneo y haber afectado negativamente a las ventas.
“No podemos controlarlo todo”, dice Nelson, quien se mantiene optimista. “No podemos controlar el clima. No podemos controlar lo que está pasando a nivel federal con la política”.
Nelson se mantiene firme en esas ambiciosas proyecciones. Y ahora su objetivo es animar a que participe el mayor número posible de habitantes de la ciudad.
Nelson afirma, “lo que sí podemos controlar es la imagen que proyectamos como ciudad y lo acogedores que somos. Y creo que esa cifra probablemente siga estando bastante cerca”.
Sin mencionar que Nelson ya está planeando los próximos grandes eventos, como las candidaturas de Kansas City para ser sede de la Copa Mundial de Rugby masculino y la Copa Mundial del fútbol soccer femenino en 2031. Así que la fiesta aún no ha terminado.
Pase lo que pase, el Mundial ya ha consolidado a Kansas City como una auténtica ciudad futbolística. La ciudad ya se proclama “Capital del fútbol soccer de Estados Unidos”; ahora tiene que estar a la altura de ese nombre.
Este episodio de A People 's History of Kansas City fue reportado, producido y arreglado el sonido por Suzanne Hogan, con edición de Mackenzie Martin y Gabe Rosenberg.
Esta es la última entrega de una serie previa a la Copa Mundial de 2026, en colaboración con el Great Game Lab de la Universidad Estatal de Arizona que explora cómo el deporte nos conecta con el resto del mundo, y la Iniciativa Us@250 de New America.
Lee y escucha el primer episodio, “Los inmigrantes que hicieron de nosotros una ciudad futbolística”, el segundo episodio, “Lamar Hunt y el sueño del fútbol estadounidense”, y el tercer episodio, "Como las mujeres convirtieron a Estados Unidos en una potencia futbolística”.